Toda mi práctica nace de una confianza sencilla
La vida conserva un potencial de organización incluso cuando el sufrimiento ocupa el primer plano
¿En qué consiste el acompañamiento?
Cuerpo, sistema nervioso y experiencia forman parte de una misma historia
No vivimos lo físico, lo emocional y lo relacional como compartimentos independientes.
Una situación de estrés puede sentirse en el cuerpo. Un dolor persistente puede afectar a nuestra forma de relacionarnos, descansar o movernos por el mundo. Una enfermedad, un duelo o una experiencia difícil pueden modificar nuestra sensación de seguridad.
Cada dimensión influye en las demás.
Por eso, cuando alguien llega a consulta, no trabajo únicamente con aquello que duele o preocupa. Me interesa comprender a la persona que lo está viviendo.
Según lo que necesite cada proceso, podemos recurrir a la osteopatía biodinámica, el trabajo corporal, la comprensión del sistema nervioso, el diálogo o la escucha terapéutica.
¿Para quién puede
tener sentido?
Este acompañamiento puede tener sentido si:
Convives con dolor o tensión física persistente.
Sientes ansiedad o estrés mantenido.
Te cuesta descansar o bajar el estado de alerta.
Notas que determinados síntomas aparecen una y otra vez.
Atraviesas una enfermedad o un momento de vulnerabilidad.
Estás viviendo un duelo, una pérdida o un cambio importante.
Sientes cierta desconexión de tu cuerpo o de ti mismo.
Has probado diferentes maneras de abordar lo que te ocurre y sientes que todavía hay algo que necesita atención.
Quieres comprender mejor tus respuestas corporales y desarrollar una relación más segura con tu cuerpo.
También puedes llegar sin saber ponerle nombre a lo que necesitas.
A veces basta con sentir que ha llegado el momento de detenerse y escuchar lo que está ocurriendo.
Escuchar antes de intervenir
Amigarte con el cuerpo
Una parte importante de mi trabajo consiste en comprender las respuestas del sistema cuerpo-mente antes de decidir cómo atenderlas.
Nuestro sistema nervioso participa continuamente en la regulación de funciones esenciales y en la manera en que respondemos a las demandas del entorno. Ante situaciones difíciles, el organismo pone en marcha mecanismos de protección y adaptación.
En determinados momentos pueden aparecer dolor, tensión, estados de alerta, inmovilización, desconexión u otras respuestas que generan malestar. Sin embargo, no las entiendo únicamente como signos de que algo funciona mal. Muchas veces expresan el esfuerzo del organismo por adaptarse y encontrar la mejor respuesta posible a la situación que está viviendo.
Un diagnóstico puede poner nombre a una enfermedad, pero no puede describir cómo la está viviendo una persona.
Por eso, incluso cuando existe enfermedad, sigo confiando en el potencial de reorganización que conserva el organismo. Esa confianza orienta la manera en que acompaño cada proceso.
Suelo comenzar con preguntas como:
"¿Qué está ocurriendo aquí?"
"¿Qué necesita esta persona para disponer de más seguridad y posibilidades de elección?"
Cambiar la pregunta también puede cambiar la forma en la que nos relacionamos con lo que nos sucede.
¿Cómo trabajaremos?
El camino se descubre en el encuentro
Cada sesión comienza escuchando dónde estás y qué necesitas en ese momento.
A partir de ahí iremos encontrando la forma de trabajo que mejor se adapte a ti.
El cuerpo como lugar de escucha.
El trabajo manual puede formar parte de la sesión cuando resulta adecuado. Trabajo desde un contacto suave y respetuoso, prestando atención a las respuestas del sistema y evitando imponer cambios desde fuera. La camilla es otro espacio en el que se despliegan el encuentro y la escucha de lo que está ocurriendo en el cuerpo.
Comprender también puede aliviar.
En determinados momentos puede ser útil poner palabras a lo que está ocurriendo en tu sistema nervioso. Comprender algunas respuestas corporales ayuda con frecuencia a reconocer patrones de alerta, activación o desconexión y a relacionarnos con ellos de una manera diferente.
Hablar cuando la palabra toca.
La conversación también puede formar parte del proceso: para acercarnos a lo que estás viviendo, poner en contexto determinadas experiencias o integrar aquello que va apareciendo.
Llevar el proceso a la vida cotidiana.
En ocasiones incorporaremos propuestas sencillas de conciencia corporal, respiración, orientación, movimiento o presencia. Cuando tenga sentido, también exploraremos recursos que puedan acompañarte entre una sesión y otra.
No utilizaremos necesariamente todo esto en una misma sesión.
Encuentro tras encuentro, se va construyendo una relación de confianza que orienta la manera en que trabajaremos juntos.
¿Cómo es una sesión?
Cada sesión comienza con un tiempo de escucha
Me interesa comprender no solo aquello que te preocupa, sino también el contexto en el que aparece, cómo lo experimenta tu cuerpo y qué significado tiene para ti.
A partir de ahí, la sesión puede integrar conversación, trabajo corporal y otros recursos, siempre al servicio de lo que ese momento necesita.
El trabajo manual forma parte importante de mi práctica, pero no constituye un procedimiento mecánico. La forma de contacto, el ritmo de la sesión y las intervenciones se adaptan continuamente a cada persona.
Durante la sesión puedes expresar lo que necesitas, hacer preguntas, detener una propuesta o decir que algo no te resulta cómodo.
No trabajo desde protocolos estandarizados.
Cada encuentro es único
¿Qué buscamos con este trabajo?
Ampliar las posibilidades desde las que puedes responder a lo que estás viviendo.
Cada persona y cada proceso son diferentes, por lo que no puedo anticipar un resultado concreto. A lo largo del acompañamiento pueden ir apareciendo cambios como:
Comprender mejor las respuestas de tu cuerpo y tu sistema nervioso.
Reconocer con mayor claridad tus propios estados y necesidades.
Recuperar una mayor sensación de seguridad corporal.
Desarrollar una relación más amable con tu cuerpo y con aquello que estás viviendo.
Disponer de más recursos para afrontar situaciones de estrés, enfermedad o dificultad.
Encontrar espacios de descanso y recuperación.
Recuperar poco a poco la confianza en la vida.
Transitar momentos de enfermedad, duelo o vulnerabilidad sintiéndote acompañado.
Responder a la vida con una mayor sensación de estabilidad y flexibilidad, y con más apertura y libertad para elegir cómo hacerlo.
A veces el cambio se expresa en aquello que deja de doler.
Otras veces aparece en la manera de relacionarnos con lo que todavía está presente.
Y, en ocasiones, comienza con algo aparentemente pequeño: respirar de otra manera, sentir un poco más de espacio, reconocer un límite o descubrir que no tenemos que sostenerlo todo solos.
La seguridad también forma parte del acompañamiento
Una práctica informada por el trauma
Trabajar desde una perspectiva informada por el trauma significa, para mí, prestar especial atención a la seguridad, el ritmo, los límites, la posibilidad de elegir y la calidad de la relación contigo durante todo el proceso.
Muchas respuestas del organismo pueden haber tenido una función protectora. Respetarlas forma parte del trabajo.
Por eso procuro no forzar la experiencia ni asumir que una intervención más intensa producirá un cambio más profundo.
Con frecuencia, son las condiciones en las que tiene lugar el encuentro las que permiten que el sistema cuerpo-mente recupere, poco a poco, nuevas posibilidades.
Saber cuándo no hacer más también forma parte del oficio.
Información práctica
lo esencial antes de comenzar
01
Sesión individual
Duración
75 minutos
Precio
60 euros
02
Modalidad presencial
La consulta en Madrid es el espacio principal de mi práctica.
Dirección:
C/ General palanca, 24
03
Sesiones Online
También ofrezco acompañamiento online, especialmente para personas que viven fuera de Madrid o que ya conocen mi forma de trabajar.
En este formato no realizamos trabajo manual, pero sí podemos trabajar desde el diálogo, la comprensión del sistema nervioso, la conciencia corporal y otros recursos adaptados a la sesión online.
Preguntas frecuentes
Aquí encontrarás las respuestas a las preguntas más habituales
¿Es necesario hablar de mi historia o revivir experiencias difíciles?
No. Tu historia puede aparecer cuando tenga sentido para ti, pero no necesitas contar experiencias difíciles para poder empezar.
Trabajar desde una perspectiva informada por el trauma no implica revivir experiencias para las que no te sientas preparado. Podemos trabajar desde aquello que está presente ahora, también a través del cuerpo y de la experiencia.
El ritmo, la seguridad y la posibilidad de elegir forman parte de la manera en que entiendo el acompañamiento.
¿Es necesario el trabajo manual?
No necesariamente.
El trabajo corporal es uno de los recursos que utilizo, pero cada sesión se adapta a la persona y al momento.
Podemos enfocarlo de otras maneras cuando el contacto no sea necesario, no resulte adecuado o simplemente no lo desees.
¿Puede ayudarme si mi motivo de consulta es principalmente físico?
Sí. Puedes acudir por un motivo físico.
No parto de la idea de que todos los síntomas tengan un origen emocional.
Mi intención es tener en cuenta tu situación en su conjunto y valorar qué puedo aportar desde mi ámbito de trabajo.
¿Y si lo que estoy viviendo es principalmente emocional?
El cuerpo y el sistema nervioso también forman parte de nuestra experiencia emocional, por lo que este trabajo puede formar parte de un acompañamiento más amplio.
Cuando una psicoterapia resulta necesaria, ambos acompañamientos pueden complementarse.
¿Necesito un diagnóstico?
No.
Un diagnóstico puede ser útil para orientar determinados tratamientos, pero no es imprescindible para comenzar este acompañamiento.
Me interesa escuchar cómo estás viviendo aquello que te ocurre.
¿Tengo que saber algo sobre teoría polivagal, trauma u osteopatía biodinámica?
En absoluto.
No necesitas conocer ninguna de estas disciplinas.
Son parte del mapa desde el que yo trabajo; tú sólo necesitas recorrer tu propio camino.
¿Qué diferencia este acompañamiento de otras terapias corporales?
Más que una técnica concreta, lo que define mi manera de trabajar es la integración.
El trabajo manual, la comprensión del sistema nervioso, la escucha, la relación y el diálogo forman parte de mi lenguaje.
Cada sesión encuentra su propia forma, atendiendo a la persona que tengo delante.
¿Cuántas sesiones necesitaré?
No trabajo con un número cerrado de sesiones.
Algunas personas encuentran lo que necesitan en pocas sesiones y otras prefieren un acompañamiento más continuado.
Lo iremos valorando juntos según tus necesidades y cómo vaya evolucionando.
¿Es compatible con otros tratamientos?
Sí.
Esta práctica puede complementar tratamientos médicos, fisioterapéuticos o psicológicos.
Este acompañamiento no sustituye la atención médica o psicológica que puedas necesitar.
Cuando es necesario, considero valiosa la colaboración con otros profesionales, siempre respetando tus decisiones y la confidencialidad.
Dar el primer paso
Ahora que sabes cómo trabajo, puedes acercarte y ver si este espacio tiene sentido para ti.
Podemos tener una primera conversación para resolver tus dudas y valorar juntos si este espacio es el adecuado para lo que estás viviendo.