Puedes entrar en esta web tal y como estás.

Sin necesidad de entenderlo todo.
Sin necesidad de tener respuestas.

Espero que encuentres aquí un lugar habitable desde el que mirar, con un poco más de calma, aquello que estás viviendo.

y quizás al final del camino nos encontremos.

¿Te reconoces en alguna de esta situaciones?

Quizá tu cuerpo sigue en tensión aunque intentas relajarte.

Puede que aparezca ansiedad incluso cuando, aparentemente, todo está bien.

Tal vez convives con un dolor o una molestia que mejora durante un tiempo y después vuelve.

O sientes que te cuesta descansar de verdad, bajar la guardia o dejar de estar pendiente de todo.

También puedes estar transitando un duelo, una enfermedad, un periodo de gran vulnerabilidad o un cambio importante que está afectando a tu manera de estar en el mundo

A veces no existe siquiera un motivo concreto.

Solo la sensación de que algo necesita ser atendido.

No necesitas tener claro qué te ocurre para pedir acompañamiento.

Podemos empezar exactamente desde donde estás.

Cuando el cuerpo habla

El sistema nervioso participa
en la manera en que vivimos lo que nos sucede

Nuestro organismo está continuamente recibiendo información del entorno y de nuestro propio cuerpo para responder a lo que necesitamos en cada momento.

Cuando percibimos seguridad, disponemos de mayor capacidad para descansar, conectar con otras personas, sentir curiosidad o movernos con flexibilidad entre distintos estados.

Cuando el sistema nervioso detecta una amenaza, activa respuestas destinadas a protegernos.

Esto es necesario y forma parte de nuestro funcionamiento.

La dificultad puede aparecer cuando determinadas experiencias de estrés, dolor, enfermedad, pérdida o amenaza hacen que esas respuestas de protección se mantengan durante demasiado tiempo o se activen con facilidad.

Entonces podemos notar que el cuerpo permanece en tensión incluso cuando queremos relajarnos, que nos cuesta descansar, que vivimos en alerta, que determinados síntomas reaparecen o que nos sentimos desconectados de nuestras propias sensaciones.

Desde esta perspectiva, no se trata de considerar que el cuerpo está fallando.

Muchas de sus respuestas tienen una lógica adaptativa.

Comprenderlas puede ayudarnos a relacionarnos de una manera nueva con aquello que estamos viviendo.

Una manera diferente

de acompañar

Acompaño personas en lo que están viviendo.

Un dolor es real.

La ansiedad es real.

El cansancio, la tensión o la dificultad para descansar también lo son.

Cada persona es un ser vivo, atravesado por una historia, unos vínculos, unas pérdidas, unos recursos y una extraordinaria capacidad de reorganización cuando encuentra las condiciones adecuadas.

En ese proceso hay tres ideas especialmente importantes para mí:

Sentirse recibido

Poder llegar sin necesidad de explicar perfectamente lo que ocurre, sin demostrar nada y sin tener que presentarse de otra manera. Con permiso para estar como estás.

Poder descansar

No únicamente relajarse, sino encontrar un espacio donde poder descansar, aunque sea por un momento, del esfuerzo de sostenerlo todo.

Favorecer la integración

Recuperar poco a poco una mayor sensación de continuidad entre lo que ocurre en el cuerpo, lo que sentimos y pensamos, y la manera en que nos relacionamos con lo que estamos viviendo. Dejar de pelear con la propia experiencia.

Me interesa comprender qué está ocurriendo y crear un contexto en el que el organismo pueda recuperar posibilidades que quizá habían quedado menos disponibles.

Cómo trabajo

Diferentes herramientas al servicio de una misma forma de acompañar

Mi manera de trabajar nace del encuentro entre distintas disciplinas que, con los años, han encontrado un mismo lenguaje.

Terapia Craneosacral Biodinámica

El trabajo manual es una parte importante de mi práctica.

Desde la osteopatía biodinámica trabajo con un contacto suave y respetuoso, prestando atención a cómo responde el sistema y evitando imponer cambios desde fuera.

Escucho y acompaño las posibilidades de reorganización que ya están presentes en tu organismo.

Presencia, palabra y relación

No todo sucede en la camilla.

Una conversación, una explicación sobre el sistema nervioso, un ejercicio de conciencia corporal, el silencio o simplemente disponer de tiempo para escuchar lo que está apareciendo pueden formar parte de una misma sesión.

Sistema nervioso y teoría polivagal

Comprender el funcionamiento del sistema nervioso aporta un mapa que puede ayudarnos a reconocer por qué en determinados momentos aparecen respuestas de alerta, movilización, bloqueo o desconexión.

Esta mirada me ayuda a acompañar muchas experiencias libre de juicio.

Hay respuestas que solemos vivir con vergüenza o como un fracaso, que  pueden entenderse también como intentos del organismo por protegernos.

Una mirada informada por el trauma

Trabajar de manera informada por el trauma implica, para mí, ir más allá de la pregunta “¿qué te ha pasado?” y prestar mucha atención a cómo acompañamos aquello que estás viviendo ahora.

El ritmo, la sensación de seguridad, la posibilidad de elegir y el respeto a los límites forman parte del proceso.

Son aspectos que cuido desde el comienzo de cada sesión.

Todas estas formas de acompañar están al servicio de una misma intención: crear un lugar donde no tengas que sostener en soledad aquello que estás transitando.

¿Cómo puede ayudarte este acompañamiento?

Cada proceso es diferente y no sería honesto prometer un resultado concreto.

Podemos trabajar para favorecer condiciones que suelen ser importantes para el bienestar y la capacidad de responder con flexibilidad ante los desafíos de la vida.

El acompañamiento puede ayudarte a:

comprender mejor algunas respuestas de tu cuerpo y tu sistema nervioso

reconocer con mayor facilidad estados de tensión, alerta o desconexión

desarrollar recursos que te ayuden a recuperar seguridad y estabilidad

encontrar una relación menos conflictiva con determinados síntomas

disponer de un espacio de descanso y sostén durante momentos difíciles

recuperar progresivamente confianza en tus propias sensaciones y en tus potenciales

sentir una mayor continuidad entre lo que piensas, sientes y experimentas corporalmente

transitar procesos de enfermedad, duelo, vulnerabilidad o cambio sintiéndote menos solo ante lo que estás viviendo

A veces basta con que se abra un poco más de espacio para que aparezcan nuevas posibilidades de responder a lo que la vida nos va presentando.

Quien soy

Una forma de ejercer el oficio

A lo largo de los años mi recorrido me ha llevado por lugares muy diferentes: el trabajo corporal, la meditación, la terapia craneosacral biodinámica, el estudio del trauma y del sistema nervioso, el trabajo comunitario, la docencia y el acompañamiento a personas en situaciones de enfermedad, vulnerabilidad y final de vida.

Durante mucho tiempo pensé en todas estas experiencias como caminos diferentes.

Hoy las entiendo como partes de una misma forma de estar junto a las personas.

Mi manera de trabajar ha ido desplazándose poco a poco de la intervención hacia la relación: hacia cómo estoy con la persona que tengo delante.

Las herramientas siguen siendo importantes. El conocimiento y el rigor también. Cada vez tengo más claro que una técnica no puede separarse de la calidad de la presencia con la que se ofrece.

Acompañar significa para mí escuchar, respetar el ritmo de cada proceso y confiar en el potencial de cada persona.

¿Cómo es

una sesión?

Cada sesión comienza contigo.

Primero dedicamos un tiempo a conocer qué te trae, qué estás viviendo y cómo está afectando a tu día a día y a tu cuerpo.

No necesitas llegar con una explicación perfectamente construida.

A partir de ahí iremos viendo qué necesita ese encuentro.

Puede haber conversación.

Puede haber trabajo corporal en camilla.

Puede haber un momento para detenernos a observar una sensación, comprender una respuesta de tu sistema nervioso o explorar algún recurso que te ayude a relacionarte de otra manera con lo que está apareciendo.

Puede haber silencio.

La sesión se construye atendiendo a tus necesidades y a tu ritmo.

Mi intención es ofrecerte espacio y contención, desde la presencia y la escucha, con toda mi experiencia a disposición.

UN PRIMER ENCUENTRO

El primer contacto es una oportunidad para conocernos y valorar juntos si este espacio tiene sentido para ti.

Si después de recorrer esta página sientes que algo de esta forma de trabajar conecta contigo, puedes escribirme y contarme qué estás buscando.

Puedes empezar exactamente desde donde estás.